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“Desde ahora, preparar el corazón” Un camino consciente hacia la Cuaresma


Hermanos, hoy quiero comenzar con una pregunta sencilla, pero honesta:

¿Cómo llegamos normalmente a la Cuaresma?

Muchas veces llegamos corriendo…Con buenas intenciones,con deseos de cambiar,pero sin habernos detenido antes a mirar el corazón.

Y entonces pasa algo:

  • Empezamos fuerte…

  • Nos exigimos mucho…

  • Y a mitad del camino, nos cansamos.

¿Por qué?Porque no nos preparamos por dentro.

La Cuaresma no empieza el Miércoles de Ceniza.

Empieza cuando decidimos preparar el corazón.


Amigos, la Palabra de Dios nos recuerda:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”(Eclesiastés 3,1)

La Cuaresma tiene su tiempo…pero la preparación del corazón empieza antes.


Por eso hoy el Señor nos invita a algo distinto:

Preparar el corazón desde ahora.


Dios no parte de ideales, parte de tu realidad

La imagen que hemos contemplado nos recuerda algo muy importante:

“Dios no parte de ideales, parte de tu realidad.”

Dios no te pregunta:

  • ¿Ya eres santo?

  • ¿Ya lo tienes todo claro?

  • ¿Ya cambiaste todo?

Dios te pregunta:

  • ¿Dónde estás hoy?

  • ¿Qué te duele?

  • ¿Qué estás cargando?

La Cuaresma no es para los fuertes, es para los dispuestos.

La Escritura es clara:

“El Señor no mira lo que mira el hombre; el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón.”(1 Samuel 16,7)

Dios no te pide que seas perfecto, te pide que seas sincero.

Jesús no llamó a los fuertes, sino a los que reconocen su necesidad:

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”(Lucas 5,32)

La Cuaresma comienza cuando dejamos de escondernos y le decimos a Dios: “Aquí estoy, tal como soy.”


Antes de empezar: revisar el corazón

Antes de ayunar, antes de promesas, antes de sacrificios…

Hay que revisar el interior.

Preguntas clave para esta etapa:

  • ¿Qué necesito sanar?

  • ¿De qué necesito convertirme?

  • ¿Qué le quiero ofrecer realmente a Dios?

No se trata de hacer más cosas, sino de permitir que Dios haga algo en mí.

La Palabra nos exhorta:

“Examínense a ustedes mismos.”(2 Corintios 13,5)

Antes de promesas, sacrificios o ayunos, el Señor nos invita a preguntarnos:

  • ¿Qué necesito sanar?

  • ¿Dónde necesito conversión?

  • ¿Qué quiero ofrecerte, Señor?

Porque Dios dice:

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”(Mateo 15,8)

La verdadera Cuaresma empieza en el corazón.


Ponlo en oración: hablar con Dios de verdad

Prepararse para la Cuaresma es volver a la oración sincera.

No una oración perfecta, sino una oración real.

  • Pide perdón con humildad.

  • Escucha la voluntad de Dios.

  • Deja tus planes en Sus manos.

Dios no quiere discursos largos, quiere un corazón abierto.

El profeta Joel nos recuerda el llamado central de este tiempo:

“Vuelvan a mí de todo corazón.”(Joel 2,12)

No se trata de rezar más palabras, sino de hablar con verdad.

La oración cuaresmal nace de la humildad:

“Un corazón contrito y humillado, tú no lo desprecias, Señor.”(Salmo 51,19)

Cuando ponemos todo en oración, aprendemos a decir:

“Hágase tu voluntad.”(Mateo 6,10)

Elegir el camino: no vivir la Cuaresma por costumbre

Jesús nos recuerda los tres pilares:

  • Ayuno

  • Oración

  • Caridad

Pero no como rutina, sino con sentido.

  • Ayunar para ordenar el corazón.

  • Orar para fortalecer la relación con Dios.

  • Servir para amar como Cristo.

La Cuaresma no es aguantar 40 días, es caminar 40 días con Jesús.

Jesús nos enseña claramente cómo vivir este tiempo:

“Cuando ayunes… cuando ores… cuando des limosna…”(Mateo 6,1–18)

No dice si, dice cuando.

Pero lo aclara:

“Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”(Mateo 6,6)

El ayuno ordena el corazón, la oración lo eleva, la caridad lo ensancha.


Un plan sencillo, posible y fiel

Uno de los grandes errores es querer hacerlo todo.

La verdadera conversión es:

  • Poco

  • Concreto

  • Constante

Mejor:

  • Un pequeño cambio sostenido que

  • Muchas promesas abandonadas.

Dios no mide cantidad, mide fidelidad.

San Pablo nos anima:

“No se cansen de hacer el bien.”(Gálatas 6,9)

No se trata de hacer mucho, sino de permanecer.

Jesús lo dice claramente:

“El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho.”(Lucas 16,10)

La conversión verdadera se construye paso a paso.

Desconectarse para volver a lo esencial

Hoy más que nunca necesitamos esto:

  • Menos pantalla.

  • Más silencio.

  • Más tiempo de calidad con Dios.

No para huir del mundo, sino para escuchar mejor a Dios.

A veces Dios no habla porque no hay silencio.

El Salmo nos recuerda:

“Estén quietos y reconozcan que Yo soy Dios.”(Salmo 46,10)

El silencio no es vacío, es espacio para que Dios hable.

Jesús mismo buscaba el silencio:

“Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.”(Lucas 5,16)

Menos ruido, más presencia de Dios.


 Con el corazón listo: mirar hacia la Pascua

Finalmente, recordemos esto:

La Cuaresma no termina en la cruz. Termina en la Resurrección.

  • La cruz de Cristo nos salva.

  • La Palabra nos sana.

  • La Pascua nos espera.

Por eso nos preparamos desde ahora: no para sufrir más, sino para vivir una vida nueva.

La Cuaresma no termina en la cruz, termina en la vida nueva.

San Pablo proclama:

“Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él.”(Romanos 6,8)

Y Jesús nos asegura:

“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”(Juan 10,10)

Nos preparamos desde ahora porque la Pascua nos espera.


Cierre (llamado al corazón)

Hoy el Señor nos dice:

“No tengas miedo de mirarte por dentro. Yo no vengo a juzgarte, vengo a transformarte.”

Que esta Cuaresma 2026 no nos encuentre improvisando, sino preparados, disponibles y confiados.

La Palabra de Dios nos deja esta promesa:

“Les daré un corazón nuevo, pondré dentro de ustedes un espíritu nuevo.”(Ezequiel 36,26)

Hoy el Señor nos dice:

No tengas miedo de comenzar antes.

No tengas miedo de prepararte.

No tengas miedo de dejarte transformar.


“La Cuaresma se vive mejor cuando el corazón se prepara a tiempo.”

 
 
 

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