1.º de enero de 2026 – Rezo del Veni Creator Spiritus
- Gina Sanabria
- 1 ene
- 2 Min. de lectura

¿Qué concede la Iglesia ese día?
La Iglesia concede indulgencia plenaria a los fieles que, el día 1.º de enero, recen devotamente y de forma pública el himno Veni Creator Spiritus, pidiendo la acción y la guía del Espíritu Santo al inicio del nuevo año.
Esta concesión está establecida en el Enchiridion Indulgentiarum (Manual de las Indulgencias), norma 26 §1, n. 1.
Sentido espiritual del 1.º de enero
El 1.º de enero la Iglesia:
Inicia el año invocando al Espíritu Santo.
Reconoce que todo nuevo comienzo debe ponerse en manos de Dios.
Pide luz, sabiduría, paz y renovación interior.
Por eso, el Veni Creator Spiritus es una oración profundamente adecuada para este día.
. Condiciones para obtener la indulgencia plenaria
Además del rezo del himno, se deben cumplir las condiciones habituales:
Confesión sacramental(puede realizarse algunos días antes o después).
Comunión eucarística.
Oración por las intenciones del Papa(por ejemplo, un Padre Nuestro y un Ave María).
Desapego total del pecado, incluso venial.
Si no se cumplen todas las condiciones, la indulgencia será parcial.
Forma válida del rezo
El Veni Creator Spiritus debe rezarse en forma pública(en iglesia, capilla, comunidad, familia reunida o acto pastoral).
Puede hacerse en latín o en español.
Debe rezarse con intención explícita de pedir la gracia del Espíritu Santo.
Fundamento doctrinal
La doctrina sobre las indulgencias se explica en el Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1471–1479, donde se enseña que:
La indulgencia es la remisión de la pena temporal por los pecados ya perdonados.
Puede aplicarse a uno mismo o a las almas del purgatorio.
Es fruto de la misericordia de Cristo, administrada por la Iglesia.
Aplicación pastoral
Esta indulgencia es una hermosa oportunidad para:
Iniciar el año en gracia de Dios.
Pedir una renovación interior.
Ofrecerla por un familiar difunto o por las almas del purgatorio.
VENI CREATOR SPIRITUS
Himno al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena de la divina gracia
los corazones que Tú creaste.
Tú eres nuestro Consolador,
don del Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y unción espiritual.
Tú, de los siete dones el Dador,
dedo de la diestra del Padre,
Tú, promesa solemne del Padre,
que enriqueces nuestras lenguas.
Enciende con tu luz nuestros sentidos,
infunde tu amor en nuestros corazones
y fortalece con tu auxilio perpetuo
la debilidad de nuestra carne.
Aleja de nosotros al enemigo
y danos pronto la paz;
sé Tú nuestro guía
para evitar todo mal.
Por Ti conozcamos al Padre,
y también al Hijo,
y creamos siempre en Ti,
Espíritu de ambos.
Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó de entre los muertos,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos.
Amén.



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