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Cuando cuesta amar: Misericordia para quien me hirió


Amar no siempre es fácil, pero es ahí donde el amor se vuelve más parecido al de Dios.

Perdonar a quien nos hirió es uno de los mayores desafíos del corazón humano. No se trata de olvidar el daño ni de minimizarlo, sino de mirarlo desde otro lugar: desde el amor que libera, no desde la herida que esclaviza. La misericordia hacia quien nos lastimó no es un acto de debilidad, es un acto de fuerza espiritual que refleja el rostro de Cristo.


1. ¿Por qué cuesta tanto amar al que nos hirió?

Porque el dolor pide justicia, la memoria se defiende, el corazón se protege. La herida genera miedo, distancia, desconfianza. Amar después del golpe emocional exige una gracia que no siempre tenemos por nosotros mismos.

Cuando me duele, amar parece imposible.Pero lo imposible es justo el terreno de Dios.

Amar no es dejar que nos hieran de nuevo, es permitir que el daño no gobierne nuestra vida.


2. Misericordia no es olvidar — es mirar con compasión

La misericordia no niega la verdad, la redime. No borra el pasado, lo resignifica. No minimiza la ofensa, transforma la respuesta.

Ser misericordioso con quien te hirió es decir:

* No apruebo lo que hiciste

* Pero elijo no vivir atado al rencor

* Te libero y me libero

La misericordia es un acto de libertad interior.


3. Amar no significa volver al mismo lugar

Puedes amar y tener límites. Puedes perdonar sin restablecer la relación. Puedes desear bien a alguien sin volver a su lado.

La misericordia abraza, pero también protege.El amor sano sabe poner distancia cuando es necesaria.

Amar al que hirió no siempre implica reconciliación externa, sino paz interna.


 4. Tres caminos para amar aunque duela

* Orar por el que te lastimó

No para justificarlo, sino para sanar tu alma. La oración suaviza lo que la herida endureció.

* Elegir palabras que no destruyan

Cuando vuelvas a pensar o hablar del hecho, hazlo sin veneno. La misericordia también es cómo narras la historia.

* Entregar el juicio a Dios

No te cargues con lo que solo Él puede resolver. Confiar no es ser ingenuo, es soltar el control.


5. Amar con misericordia no es sentir, es decidir

A veces el corazón aún duele, pero la voluntad elige amar. No esperes a sentir para perdonar. El perdón abre el camino, el sentimiento llega después.

Amar es una decisión que el corazón aprende con el tiempo.

La gracia hace el resto.


Oración para amar con misericordia a quien hirió

Señor, Tú conoces mis heridas. Sabes cuánto costó cada silencio, cada lágrima, cada recuerdo. Enséñame a amar sin perderme, a perdonar sin borrar mi dignidad, a soltar el rencor para vivir en paz. Que mi amor no sea ciego, sino libre, sano y lleno de Ti. Dame la gracia de mirar con misericordia incluso donde aún duele. Amén.

El amor verdadero no es el que nace sin esfuerzo, sino el que crece aun en terreno árido. Amar a quien hirió no significa quedarte donde sangraste, sino permitir que Dios convierta la herida en sabiduría, en paz, en libertad.

La misericordia no niega el dolor: lo transforma. No excusa el daño: lo sana desde dentro .No destruye al otro: te reconstruye a ti.

Ese es el amor que Dios siembra. Ese es el amor que nos hace nuevos.


Coordinado por Gina Sanabria


 
 
 

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