El Origen del Árbol de Navidad y su Profundo Simbolismo Cristiano
- Gina Sanabria
- 10 dic 2025
- 3 Min. de lectura

El árbol de Navidad es uno de los símbolos más universales de la celebración del nacimiento de Jesús. Sin embargo, muchas personas desconocen su verdadero origen y el fuerte sentido espiritual que encierra. Este signo, lejos de ser solo un adorno festivo, expresa profundas verdades de fe que pueden iluminar nuestra vivencia del Adviento y la Navidad.
¿De dónde viene el árbol de Navidad?
Raíces cristianas en Europa
La tradición del árbol decorado surgió entre los cristianos de Alemania hacia los siglos XV-XVI. Aunque algunos pueblos antiguos decoraban árboles como símbolo de vida, la forma cristiana del árbol navideño es totalmente distinta, porque apunta directamente a Cristo.
San Bonifacio: el impulsor del árbol cristiano
La historia cuenta que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó un roble considerado sagrado por los paganos. Al caer, el árbol aplastó todos los ídolos, y en su lugar creció un pequeño abeto.
San Bonifacio dijo entonces:
“Este pequeño árbol es el árbol de Cristo. Su forma eleva la mirada al cielo”.
Desde entonces, el árbol se convirtió en un recordatorio de la fe cristiana, especialmente en Adviento.
El árbol llega a los hogares cristianos
Hacia el siglo XVII, los cristianos comenzaron a colocar en sus casas un pequeño abeto adornado con:
manzanas (pecado original)
hostias o dulces blancos (la Eucaristía)
velas (Cristo, luz del mundo)
Con los años, la tradición se extendió por toda Europa y, más tarde, al mundo entero.
Significado espiritual del árbol de Navidad
El árbol no es un simple adorno: cada elemento tiene sentido cristiano profundo.
A) El árbol de hoja perenne
Simboliza:
la vida que no muere
la esperanza
la eternidad de Dios
Así como sus hojas permanecen verdes en invierno, Cristo nos recuerda que su amor permanece incluso en los tiempos difíciles.
B) La forma del árbol: apunta al cielo
El abeto crece hacia arriba, señalando:
la dirección de nuestra vida
la esperanza en la salvación
la búsqueda de las cosas de Dios
Es una invitación a vivir el Adviento mirando hacia lo alto.
C) Las luces (antes velas, hoy bombillas)
Representan a Cristo:
“Yo soy la luz del mundo” (Juan 8,12)
Encender las luces es un acto simbólico que proclama:
la victoria de la luz sobre la oscuridad
la esperanza sobre el temor
la fe sobre el desánimo
D) Las esferas o adornos
Antiguamente eran manzanas, símbolo del pecado original. Hoy representan:
los dones de Dios
los frutos del Espíritu Santo
la alegría que Cristo trae al mundo
E) La estrella en la punta
Simboliza la estrella de Belén, que guio a los Magos hasta el Salvador. Ponerla en lo alto del árbol significa:
dejarse guiar por Dios
reconocer a Jesús como la verdadera luz
orientar toda nuestra vida hacia Él
F) Los regalos bajo el árbol
No representan consumo ni materialismo, sino:
el regalo de Dios: su Hijo Jesús
la caridad cristiana hacia los demás
la generosidad que nace del amor
3. El árbol como catequesis familiar
Colocar y decorar el árbol puede convertirse en un momento de:
oración
unidad familiar
catequesis sobre Jesús, la luz del mundo
preparación espiritual para la Navidad
Cada adorno puede ser explicado como una forma sencilla de evangelizar dentro del hogar.
El árbol de Navidad no es un adorno más: es un signo vivo de la fe cristiana. Nos recuerda que:
Cristo es la luz que vence toda oscuridad.
Su amor permanece siempre verde.
La vida en Él produce frutos.
La estrella nos guía hacia Belén.
Cuando lo encendemos, proclamamos con alegría: “Jesús viene a iluminar nuestra vida.”
Coordinado por Gina Sanabria



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