Por qué existe la Corona de Adviento y cómo prepararla
- Gina Sanabria
- 27 nov 2025
- 3 Min. de lectura

¿Por qué la Corona de Adviento?
El Adviento es un tiempo de espera, de esperanza y de regreso a lo esencial: Cristo viene. Para ayudarnos a vivir este tiempo con un corazón atento, la Iglesia nos regala un signo sencillo y a la vez muy profundo: la Corona de Adviento. No es solo un adorno navideño; es un camino espiritual marcado por la luz, la fe y la preparación interior.
1. Un símbolo que habla sin palabras
La Corona de Adviento nació en un contexto sencillo: comunidades cristianas que buscaban contar los días para la llegada de Jesús y mantener encendida la esperanza en medio del invierno. Hoy, sigue siendo una ayuda preciosa, porque:
🌿 La corona circular
Representa la eternidad de Dios: sin principio ni fin. Es el amor que nunca se agota, la fidelidad que no se quiebra. Nos recuerda que el amor de Cristo abraza toda nuestra vida, hasta donde la luz parece no llegar.
🌲 Las ramas verdes
Significan la vida que Dios nos trae. Aun cuando el mundo experimente frialdad, oscuridad o cansancio, la gracia de Dios sigue viva, creciendo silenciosamente.
🕯 Las cuatro velas
Cada vela es un paso hacia la luz. Encenderlas domingo tras domingo es un acto de fe: la oscuridad no tiene la última palabra. La venida de Jesús ilumina lo que antes era sombra.
2. ¿Qué representa cada vela?
Aunque puede variar según países o tradiciones, la interpretación más extendida es esta:
1ª vela – La Esperanza
Recordamos que Dios cumple sus promesas. Es la luz que nace en medio de nuestras noches.
2ª vela – La Fe
Representa la confianza de María, José y los profetas. Nos invita a creer incluso cuando el camino parece incierto.
3ª vela – La Alegría (Rosa)
Es el domingo Gaudete: la alegría de saber que el Señor está cerca y no nos abandona.
4ª vela – El Amor
El amor perfecto de Dios que se encarna en un Niño humilde. La luz que transforma, que restaura, que abraza.
3. Encender la corona: un gesto que cambia el corazón
Cada domingo, encender una vela es más que una tradición. Es decirle al Señor:
“Ven, ilumina mi vida. Ven, renueva mi fe. Ven, Señor Jesús.”
Al encenderla:
hacemos silencio,
oramos en familia,
pedimos por quienes más lo necesitan,
recordamos que la luz de Cristo aumenta cada semana.
Este pequeño rito convierte la casa en un lugar de espera vigilante.
4. ¿Cómo preparar tu Corona de Adviento?
No necesitas cosas complicadas; necesitas intención espiritual.
🔹 Materiales básicos
Un aro (puede ser de metal, espuma, cartón o incluso trenzado con ramas).
Ramas verdes (naturales o artificiales).
Cuatro velas (3 moradas y 1 rosa).
Listones o elementos decorativos (opcionales).
🔹 Paso a paso espiritual y práctico
Prepara el espacio. Busca un lugar visible: la mesa, el altar familiar, un rincón de oración.
Forma la corona Haz un círculo que simbolice la fidelidad eterna de Dios. Coloca las ramas verdes como signo de vida.
Coloca las velas. Distribúyelas equitativamente. Deja la vela rosa para el tercer domingo.
Haz una oración de bendición Puedes decir: “Señor Jesús, que esta corona y estas velas despierten en mí tu luz. Prepara mi corazón para recibirte con alegría.”
Enciéndela cada domingo. Hazlo con calma, leyendo la Palabra del día o una breve oración.
5. Conclusión: Un camino que enciende el alma
La Corona de Adviento no es solo un objeto. Es un camino de preparación, una escuela de esperanza, una invitación a dejar que Cristo ilumine lo que está apagado dentro de nosotros.
Cada vela es un paso, cada luz es una gracia, cada domingo es un avance hacia el abrazo de Dios hecho Niño.
Preparar la corona es preparar el corazón. Encenderla es dejar que Jesús encienda nuestra vida.



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